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miércoles, 22 de febrero de 2017

Entrevista a Ayelen Avanthay

presenta

YARAD o la última enmienda es una obra teatral que explora los vínculos y la relación con el poder entre los integrantes de una familia, cuyo líder y padre es el creador de la religión que rige el pueblo donde viven.
Esta obra nos permite indagar las pulsiones humanas, las ambiciones, la manipulación por medio de la fe y hasta dónde el ser humano es capaz de llegar por mantener una ilusión con tal de no profundizar y mirarse desde una perspectiva crítica.
¿Qué pasa cuando la fe que nos sostiene se derrumba y nos expone al vacío?
YARAD o la última enmienda surge de la necesidad de explorar las distintas miradas sobre temas universales, como son la muerte, el amor, la familia, el poder, las creencias, y qué se produce en este encuentro con el otro, en el marco de una creación  e investigación teatral colectiva.
YARAD o la última enmienda pone en escena una fusión de géneros, suspenso y melodrama con ritmos tendientes a lo latinoamericano para contar una historia que no tiene más ambición que ilustrar las distintas aristas del ser humano.
Entrevista a Ayelen Avanthay

¿Cómo fue ese momento que te convocaron para ser parte del elenco?
Aye: En realidad el grupo lo formamos en el 2012, en ese momento estábamos armando otra obra, luego se reestructuró el elenco y se convocaron nuevos actores para esta nueva creación. Siempre trabajamos desde lo colectivo, con amigos y gente cercana, donde cada uno fue aportando cosas para sumar. En lo personal, creo que, logramos encontrar un código en común para trabajar, lo cual no es fácil y nos llevó tiempo, pero luego de todo el trabajo y esfuerzo, llegamos a un lugar donde lo vale muchísimo.

¿llevo mucho tiempo el armado de la obra?
Aye: Si, venimos trabajando hace 2 años y medio.  El proceso fue extenso para entender y aclarar lo que queríamos contar, porque fue para nosotros un trabajo de búsqueda y experimentación. Pero llega un momento en todo proceso donde la instancia del  escenario se vuelve necesaria.
 
¿Qué cosa o que sensación has sentido cuando termino el ensayo general o primera función?
Aye: Que los 2 años de trabajo y búsqueda valieron la pena! La sensación de llegar al estreno y mostrar el trabajo de hormiga que veníamos gestando es inexplicable. Y hermoso. He comprobado en todos los años en los que vengo haciendo teatro que cuando hay trabajo, se refleja en el escenario. Y creo que esta obra tiene mucho, la obra es profunda, refleja muchos aspectos de la oscuridad que tenemos como humanos y todos los que la vieron afortunadamente salieron de la sala transformados, movilizados. Ya con eso, me doy por satisfecha.
Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta la obra?
Aye: Es la historia de una familia que ambiciona el poder. Y los personajes, atravesados por esa ambición van actuando de forma errante para conservarlo. Hay un ministro religioso que necesita encontrar un sucesor para su puesto, una madre que busca complacer a su marido y no recibe más que rechazo de su parte porque no puede darle lo que él necesita, un recipiente en busca de redención tras una vida llena de pecados, una amante en busca de su amor verdadero y un hijo atrapado en la oscuridad que poco a poco va saliendo a la luz.
¿Cuál fue el mayor desafío, al momento de empezar a armar el personaje?
Aye: El guión se fue armando gracias al trabajo de improvisación de nosotros los actores, por lo que cada personaje tiene mucho de cada uno. Creo que el mayor desafío fue ir modificando las características de cada personaje en función de lo que pedía la historia, una vez que ya estaba armada.
Me imagino que después de estos años arriba de un escenario debe haber un tipo de obras teatrales que te gustan más que otras… ¿Cuáles son tus preferidas para actuar y cuales para ver?
Aye: Para trabajar a mí me interesa hacerlo desde lo corporal, no me interesan las puestas convencionales donde te dan un texto, hay que aprendérselo y armar la puesta en base al libreto , porque sino todo queda supeditado a la palabra, a lo mental. Y el teatro para mi es cuerpo y energía, la palabra es una consecuencia que viene a completar toda esa construcción.


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