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sábado, 28 de enero de 2017

AMOR

presenta



“Después de 21 años de matrimonio, mi esposa se me acercó y me dijo que tenía algo importante que decirme.
Quería que saliera con otra mujer. Quería que llevara a esta otra mujer al cine y la sacara a cenar. Me dijo: “Te quiero, pero sé que esta otra mujer también te quiere mucho y quiero que pueda pasar tiempo contigo.”


Esa otra mujer es mi madre. Ha vivido sola los últimos 19 años, desde que mi padre murió. Y debido a mi trabajo y a mis tres hijos solo puedo visitarla de vez en cuando.
Así que esa misma noche hice lo que mi esposa me pedía. Invité a mi madre a salir conmigo al cine y luego a cenar.
“¿Qué ha pasado?”, me preguntó mi madre. “¿Seguro que todo va bien?”
“He pensado que estaría bien que pasáramos un rato juntos”, respondí. “Solos tú y yo.”
Mi madre respiró hondo, pude oírlo desde el otro lado de la línea, y finalmente dijo: “Me encantaría.”

Y así fue como la noche del viernes, después del trabajo, la estaba esperando. Yo estaba un poco nervioso, porque había pasado mucho tiempo… Mi madre se había hecho un bonito recogido en el pelo, y llevaba el mismo vestido que se había puesto en su último aniversario de bodas. Lucía una sonrisa radiante, y pude ver que los años habían dejado su marca en su rostro amable.

“He dicho a mis amigas que esta noche iba a salir con mi hijo y estaban muy impresionadas,” me dijo en el coche. “¡Les he dicho que ya las vería otra noche!”
De modo que fuimos a un buen restaurante, no muy a la moda, pero sí acogedor e íntimo. Mi madre me sujetaba del brazo como si fuera la Primera Dama. Nos sentamos, y yo le leí el menú, porque su vista ya no es la que era. Cuando acabé de leer el menú, vi que me estaba mirando con intensidad, con una expresión nostálgica en la mirada.
“Cuando eras niño, yo solía leerte el menú,” dijo. “Bueno, pues ya es hora de que descanses y dejes que sea yo quien te lea,” dije.
Cenamos y tuvimos una conversación asombrosa. Teníamos tanto que compartir sobre nuestras vidas, el pasado y el presente. Estuvimos hablando durante horas, y nos olvidamos por completo de la película. Finalmente, llegó la hora de separarnos, y con el corazón apesadumbrado me despedí de mi madre. Prometimos que repetiríamos aquello y mi madre insistió en que la próxima vez me invitaría ella.
Cuando llegué a casa, mi esposa quiso saber cómo había ido la velada. “Ha sido más bonito de lo que hubiera podido imaginar,” dije.
Mi madre y yo no llegamos a repetir aquella salida. Unos días después de la cena, descubrimos que tenía una afección cardíaca y su salud se deterioró muy deprisa.
Meses después, volví al restaurante donde había cenado por última vez con mi madre. Había una carta suya esperándome allí. Decía: “He pagado la cena por adelantado, para ti y tu esposa. No estaba segura de que pudiéramos volver a compartir otra noche. Pero no te imaginas lo feliz que me hiciste aquel día. Te quiero, hijo.”
Y ese día entendí lo que significa de verdad “Te quiero”, y la importancia de pasar tiempo con la familia y las personas que quieres. No hay nada más importante que el amor.”
¡Recordar que debéis hacer algo especial por vuestras madres antes de que sea tarde!

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