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sábado, 10 de junio de 2017

LA MARIONETA – Poema de despedida de Gabriel García Márquez

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Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, Despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
 
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre hielo, y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna.
Regaría con lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalo… Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…
No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están, al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, Sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.


Nota de la Autor del Blog: Ahora que se han perdido en este poema, les cuento que para 1999 -2000 fue escrito por el mexicano  Johnny Welch y durante mucho tiempo fue atribuido a Gabo, sin embargo él mismo dijo que jamás escibiria algo así, pero que le parecía un texto muy bonito. Fue parte de un viral, que duró muchos años. Este es un llamado a los medios de comunicación para que tengan cuidado con lo que publiquen de Gabo en este momento, pero también para que sepamos que él había existido desde hace más de 50 años. Un llamado a la industria a que no se aproveche y ahora ponga costosas las obras del premio nobel de literatura. Y un llamado a que como lectores y lectoras seamos más cuidadosos en el momento de leer y tragar entero.
No se preocupen, yo durante muchos años pensé que efectivamente era de Gabriel y bueno aunque no sea de él, le agradeceré a Gabo, por dejarme perder entre sus letras.
 
 
 
 
 

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