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martes, 9 de agosto de 2016

Entrevista a Ezequiel Irigoyen

¿Por qué decidiste ser artista?
Desconozco el motivo exacto, yo era muy pequeño y en mi familia no había artistas, pero tenía gran facilidad y motivación para y por la música, así que mi madre me anotó en el conservatorio (aún no estoy seguro de si para que desarrollara mi habilidad o si para que tuviera un lugar donde cantar e inventar mi música que no fuera mi casa, aunque si se tratara de esta última, no le habría salido muy bien). Inmediatamente entendí que era lo único que quería hacer en mi vida.

¿A qué edad nació esta pasión por la actuación que tenés?
 Como mencioné anteriormente, era muy pequeño, y deduzco que nací con ella, sólo fue transformándose con los años. A los 8 años comienzo a sumergirme en el mundo de la música, a los 15 en el de la literatura y a los 19 en el del teatro, que son mis pilares artísticos.

¿Cómo comenzó tu camino en la actuación?
 Como música y cantante estaba en una etapa de perfeccionamiento extremo, y sentí la necesidad de estudiar actuación con el fin de ser más atractivo en el escenario. Entonces descubrí un mundo que me atrapó por completo.

¿Cuál es el nombre de la obra en la que estas actuando en estos momentos?
 Romeo y Julieta, Sueños de una noche de verano y El control mágico.

¿Qué personaje te toco hacer?
En Romeo y Julieta soy Benvolio, el primo de Romeo, en Sueños de una noche de verano soy Telaraña, y en El control Mágico interpreto a George, un chachito bebé.

¿Tus padres te apoyaron en este camino artístico?
A medias. Estaban convencidos de que del arte solo viven los que nacieron en ese contexto, o, en su defecto, los que tienen mucha suerte. No limitaron mi desarrollo artístico pero hicieron mucha fuerza para que estudiara en paralelo una carrera universitaria y el arte se convierta en un hobbie. Nunca lo lograron. Aunque sí estudié una carrera universitaria, Licenciatura en Teatro.

 
¿Cómo fueron tus primeros pasos?
 Musicalmente todo comenzó de una manera muy rígida, antes de hacer, leía partituras, y me costó mucho lograr tocar en vivo, no por miedo, por el contrario siempre había sentido entusiasmo al respecto, sino por los medios que no lograba conseguir.
En cuanto a mis comienzos en teatro, fue bastante más relajado, comencé haciendo un taller donde aprendí muchísimo y jugábamos todo el tiempo. Ahí conformé mi primer grupo de teatro con el cual montamos una obra callejera y nos fuimos a recorrer la provincia de córdoba. Volví de ese viaje recargado de luz y compuse y grabé en 4 días la obra musical que más me gusta. Entonces terminé de entender que era lo que quería hacer para siempre, y decidí institucionalizarme anotándome en la carrera universitaria, donde aprendí la mayor parte de la técnica que hoy aplico en los escenarios. 

¿Cuántos años ya llevas arriba de los escenarios?
 Si tocar flauta traversa para 50 personas, solo arriba de una tarima cuenta como estar arriba de un escenario, hace 15 años. Por otro lado, mi primera presentación con banda fue hace 11, y mi primer escenario como actor hace 7. Todos esos años fueron en crecimiento continuo.

Me imagino que en todos estos años debemos tener mil anécdotas ¿Cuál es la que más recordás, que hoy nos puede robar una sonrisa?
      Estábamos haciendo una obra de mi autoría, había un momento en que un personaje sacaba órganos de otro y yo quería que chorreara sangre por todas partes, pero la directora tuvo mucho cuidado de que eso no sucediera. No podíamos manchar el escenario, la escenografía, y mucho menos al público. De todas maneras, sangre debía haber, así que los órganos salían de una bolsa apenas humedecida con sangre falsa. Resulta que los órganos eran de goma espuma y chuparon toda la sangre, por lo que, creyendo que no habían sido empapados lo suficiente, se les vertió el líquido varias veces por diferentes personas antes del estreno. No sólo eso, sino que el actor que interpretaba al cirujano que extraía los órganos, entró en estado de locura como nunca lo había hecho en los ensayos. Los órganos volaron por toda la sala y mancharon a todo el público que estaba fascinado. La gente (y varios de los actores) no podían parar de reírse. Algo que podría haber sido un desastre terminó siendo un éxito. De todas maneras recibimos quejas del teatro y hubo que tener más cuidado las siguientes funciones.

¿Con quién te hubiera gustado actuar?
 Hay muchos grandes actores con los que me gustaría encontrarme algún día como colega. Principalmente con Emilia Mazer, quien fue mi profesora. Desde que terminé mis estudios con ella tengo la ilusión de reencontrarla como partener.
 
¿Cuál es tu estilo de música favorita?
       Me gusta mucho lo experimental, pero escucho todas las variantes de la música, de todas se puede sacar algo bueno.

¿Siempre quisiste ser artista? ¿Qué querías ser cuando eras niño?
       Siempre quise ser artista. También me gustaba la idea de ser político, deportista y algún tipo de biólogo que se dedicara a salvar el medio ambiente. Pero artista siempre fue lo más sólido que quise ser. 

¿Cuáles eran tus sueños cuando eras niño? ¿Los llegaste a cumplir?
      De niño tenía fantasías estrafalarias que, tengo que reconocer, todavía las tengo. No sé si algún día llegaré a cumplirlas, pero tampoco puedo ver lo que hay después de ellas. Son el motor que da movimiento a mi vida.
¿Qué les dirías a tus seguidores acerca de los sueños que tienen de ser alguien en la vida?
      El pensamiento mueve el planeta. Quien es capaz de controlar y dirigir el pensamiento es capaz de hacer realidad lo que imagina, y por ende, lo que sueña. Pero ese pensamiento debe tener base en la realidad para que se dirija con eficacia. Sólo es imposible lo que no se intenta.

¿Qué actor jóvenes te han llamado la atención últimamente?
     Jennifer Lawrence definitivamente ha llamado mi atención.

¿Qué sentís cuando estás en un escenario?
     En principio, algo de adrenalina, pasión y vida. Luego, lo que la interpretación requiera que sienta, adicionado a todo lo anterior. 
 
¿Qué opinas de las escuelas de música o actuación que hay en la actualidad?
     Hay escuelas realmente muy buenas y son capaces de otorgar excelentes herramientas a quien sabe aprovecharlas, pero hay que saber también no casarse con ningún pensamiento para que esas herramientas no terminen limitando el trabajo artístico. El arte tiene la cualidad de romper estructuras, y las escuelas son estructuradas por definición. Eso es positivo, porque todo lo que implique técnica se adquiere con eficacia, pero hay que saber romper la técnica para poder aplicarla a una actividad viva. 

¿Estudiaste en alguna escuela de actuación o música?
    Si, en los conservatorios de música Luis Gianeo e Isaias Orbe, y en la Facultad de Arte de la UNICEN; y aprendí mucho en ellas. 

¿Qué opinas de la educación actual en general?
    Me alegra que exista en este país una educación pública de buen nivel, abre las puertas a personas que de otra manera estarían condenadas a desperdiciar sus capacidades. Considero de todas maneras que podría mejorar en demasía si existiera un eje central puesto en ese punto por parte del estado, muchas veces en escuelas y universidades faltan elementos para el estudio, o mismo existen problemas internos que detienen el desarrollo del aprendizaje. Sin embargo, valoro lo que hay, y entiendo que todo puede crecer. 

¿Hasta dónde estudiaste?
    Hice nivel terciario y universitario en diferentes áreas. Por otro lado, sostengo que nunca se deja de estudiar, puesto que la perfección no existe.

¿Te gustaba estudiar cuando eras niño?
    No sé si estudiar puntualmente, pero siempre fui y sigo siendo muy curioso, lo que me lleva a disfrutar del proceso de aprendizaje. 

¿Crees que el arte escénico es importante en nuestras vidas? ¿Por qué?
     Definitivamente, a quien lo practica le dota de mucha seguridad y desinhibición ante los demás, y a quien lo disfruta, justamente, lo disfruta (aunque ambos lo hagan), y le permite detenerse un momento en su vida para reposar su propia existencia y vibrar otra. En cualquier caso, es un ejercicio para el cerebro y el espíritu tan saludable como sagrado.

¿El nombre de esta página es La Bitácora del Artista, como tal, qué es lo que guardarías en la Bitácora para que otros visitantes vean?
     Cuando tenía 10 años mis papás me regalaron un cuaderno rojo a cuadros blancos que compraron en Chile. Ahí escribí mis cuentos desde entonces. Cuentos, poemas, historietas, canciones, incluso las bases de un mundo fantástico que creé en determinado momento, con historias que sucedían en ese planeta. Hace aproximadamente dos meses un señor de la calle hizo un cambio de mochilas conmigo y perdí todo ese material. Me hubiera gustado guardarlo en la bitácora, pero entonces pienso que me gustaría guardar absolutamente todo lo que implique creaciones artísticas. Seguramente muchas ya las haya olvidado y seguramente muchas me resulten una porquería, pero podría otro disfrutar de lo que yo no, aunque haya salido de mí.

¿Qué les dirías a las personas a las que no le gusta actuar, cantar o ninguna actividad artística?
     Que no lo hagan. De hecho, si no les gusta, no creo que pensaran en hacerlo. Cada ser humano disfruta de cuestiones diferentes en situaciones y momentos de la vida distintos, y eso es perfecto así, nos abastecemos así, y somos más felices no intentando ser lo que no somos.
 

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