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lunes, 29 de agosto de 2016

Entrevista a Alejo Bertín Cardozo



¿A qué edad nació esta pasión por la actuación que tenés?
Creo que siempre estuvo, pero aproximadamente a los 12 lo pude percibir concretamente. Me acuerdo que miraba algunos programas juveniles y quería estar ahí. (Lo se… sería más interesante decir que se me despertó por leer Lorca o Bretch… pero fue Montaña Rusa y Amigovios. No me juzguen.) 

¿Cuál es el nombre de la obra en la que estas actuando en estos momentos? ¿Cómo llegaste a ella?
Los domingos a las 19:30 estamos haciendo un interesante policial negro llamado “El asesino de la ventana”, escrito y dirigido por Daniel Piedrabuena. Llegué justamente por una propuesta suya. Leí el libro, el personaje y me pareció un laburo que tenía ganas de encarar.

¿Qué personaje te toco hacer?
Mi personaje es un policía Tucumano, del pueblo de Monteros llamado Braulio Moya. Tiene una personalidad muy interesante de interpretar y transitar que fuimos forjando junto con el director.  
¿Y cómo lo encaraste?
En general leo el texto e intento entender por dónde viene el personaje, cuál sería la manera correcta de interpretarlo, o al menos la que a mí me resultaría orgánica. A veces acierto, otras no. En este caso con Daniel, el autor y director, se dio que tuvimos visiones muy parecidas acerca de Braulio y eso facilitó mucho el trabajo. Fuimos puliéndolo durante las pasadas, eligiendo que caminos convenía tomar. Se me permitió hacer aportes desde lo escénico y lo interpretativo, lo cual siempre se agradece. Y las veces que, desde dirección, me pidieron tocar alguna tecla distinta a la que yo había elegido, creo que fue muy acertado. Así que fue un lindo trabajo. 
¿Cuál fue el mayor desafío de este personaje?
Me divierte mucho componer un personaje, sobre todo desde los detalles. Pero, en este caso, claramente los mayores desafíos tienen que ver con su forma de hablar y su personalidad. En cuanto a lo primero, Braulio es Tucumano. Tuve que entender e incorporar un acento que me era completamente ajeno y, más allá de que considero que siempre se puede mejorar, estoy bastante conforme con el resultado. Tuve la inmensa ayuda de mi compañera de elenco Paula Napolitano quién, además de ser una gran actriz, es tucumana y fue mi coaching estrella.
En cuanto a la personalidad, Braulio es totalmente opuesto a mí, que soy un hiperactivo infumable que no se puede quedar sentado 5 minutos. Este tipo es tranquilo, con una energía densa y pesada, irónico, calculador… y tiene una sutileza en los gestos desde la cual expresa. Me pareció un laburo hermoso de hacer.

¿Tus padres te apoyaron en este camino artístico?
Mis padres me echaron de mi casa a los 18… después de intentar convertirme en CEO de una empresa multinacional. Cuando se dieron cuenta de que ni siquiera podía pronunciar la palabra CEO, hicieron un pacto con narcotraficantes Albanos para que me lleven (Risas) Perdón… me fui de tema...  Era un chiste. Si, la verdad que siempre me apoyaron y son mi público más fiel. No se si un actor era lo que hubiesen esperado pero creo que viendo la forma en la que me tomo el laburo se dieron cuenta de que iba en serio y estuvieron siempre ahí haciendo la segunda.

¿Cómo fueron los primeros tus primeros pasos?
El colegio donde iba, en Santa Fe capital, tenía academia de teatro y ahí me subí formalmente por primera vez a un escenario. Fueron tres años donde hicimos “Sueño de una noche de verano”, de Shakespeare, “El burgués gentilhombre” de Molliere y “Seis personajes en busca de un autor” de Pirandello.
En Buenos Aires apenas llegué, en 2004 entré al elenco de actores improvisadores de “Mosquito” Sancineto. Fue mi maestro en esa técnica, la improvisación teatral, y me dio espacios que siempre le voy a agradecer. De hecho hace unos meses, justamente, me propuso volver a su compañía como invitado y me divierte mucho nuevamente hacer ese show que es, a mi criterio, parada obligada de todos los que quieran ver y conocer la IMPRO humorística. Estamos los viernes a las 23:30 hs.
¿Cuántos años ya llevas arriba de los escenarios?
Aproximadamente 20 años. Empecé chico… tengo 21. Ok, ok, no (Risas)
Me imagino que en todos estos años debemos tener mil anécdotas ¿Cuál es la que más recordas, que hoy nos puede robar una sonrisa?
Con el elenco de Mosquito volanteábamos antes de la función vestidos con mamelucos rojos y azules que eran los trajes del show. Yo vivía a media cuadra. Con un amigo y compañero improvisador, habíamos terminado de volantear y, camino a mi casa, nos para la policía para que salgamos de testigos en un arresto. Vestidos con esos mamelucos simil Power Rangers intentamos explicarles que teníamos función en un rato. Nos preguntan a qué hora y se ofrecen a traernos nuevamente al teatro en patrullero. Nos llevan a la comisaría a declarar (siempre de mamelucos) mientras entre los policías se molestaban y hacían chistes entre ellos. Cuando terminamos, uno de los más copados nos sube al patrullero y nos deja en la esquina del teatro. Un compañero que seguía volanteando no podía creer la imagen de nosotros dos, vestidos para el show, bajando de un patrullero de policía. Su cara era indescriptible. Y, para rematar, el policía que manejaba se asoma cuando nos bajamos y grita “Y QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE LOS AGARRO VENDIENDO DROGA EN ESTA ESQUINA”
¿Con quién te hubiera gustado actuar?
No se si soy de pensar en que “me gustaría actuar con alguien” en particular. Pero, puestos a delirar, con Marlon Brando y Al Pacino. Nacional con Julio Chavez. Creo que a los tres les propusieron actuar conmigo pero se negaron… tenían miedo que los opaque. (¿Cómo?... ¿es mucho?... si es mucho me dicen, eh.) (Risas)

¿Qué canciones te gustan más? ¿Cuál es tu estilo de música favorita?
Sin dudas Joaquín Sabina. Tengo cierta adicción a sus letras. Voy a ir al psicólogo. (Risas)

¿Cuáles eran tus sueños cuando eras niño? ¿Los llegaste a cumplir?
Soñaba que era alto. No… no lo cumplí (Risas)

¿Qué les dirías a tus seguidores acerca de los sueños que tienen de ser alguien en la vida?
En principio, si tuviera seguidores, les diría que mejor sigan a alguien talentoso (Risas)
En cuanto a los de “ser alguien en la vida”, estoy medio peleado con lo que socialmente te dicen que “debería ser” o suceder. Diría que cada uno analice si es feliz y se siente cómodo con lo que hace. Si la respuesta es sí, genial, a seguir por ahí. Y si la respuesta es NO… y se atreven, y quieren hacerlo… que cambien de rumbo. Y que no se coman los condicionamientos sociales, sobre todo eso.

¿Qué sentís cuando estás en un escenario?
No se si lo puedo describir. Siempre digo que el sexo y estar en un escenario son las dos sensaciones más grandes de la vida. El problema es cuando las combinas… te denuncian… en fin… (Risas)
¿Estudiaste en alguna escuela de actuación o música? ¿Qué opinas de las escuelas de actuación que hay en la actualidad?
Estudié en el estudio de Augusto Fernández, Improvisación con Mosquito Sancineto, entrenamiento actoral con Julio Chavez... entre otros. Me parece muy importante formarse. Recomiendo esos lugares.
Más que de las escuelas, a veces veo una cierta banalización de la profesión en la cual solo se busca llegar a la tira de turno o a la fama rápida y sin preparación. No se… me parece que si sos actor tenés que tener hambre de formarte, de laburar, de investigar, de observar… de LEER. Un actor no puede no conocer ciertas obras, ciertos autores… al menos en mi opinión.

¿Crees que el arte escénico es importante en nuestras vidas? ¿Por qué?
Creo que el arte, cualquier tipo de arte es fundamental. Es la forma más pura de articular la expresión. Y la falta de expresión es un gran problema.

El nombre de esta página es La Bitácora del Artista, como tal, ¿qué es lo que guardarías en la Bitácora para que otros visitantes vean?
Un libro de obras completas de Lorca. Una escena de El padrino. Una obra de Bretch.  Una canción de Sabina. Y un sándwich de miga de atún y queso.

¿Qué les dirías a las personas a las que no le gusta actuar, cantar o ninguna actividad artística?
Que probablemente no es que no les guste. Sino que no han tenido la oportunidad de encontrar eso que les despierte internamente los canales de expresión que todos necesitamos. Que sigan buscando, que el arte es infinito y hay miles de opciones. Y que, si tienen dólares, me los den para comprarme una casa en Playa del Carmen y ponerme un barcito al lado del Mar (Risas)









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