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jueves, 16 de febrero de 2017

Entrevista a Cristian Barrozo

presenta

"LO QUE NO SE PERDONA"

Un film de Cristian Barrozo



ESTRENO: 23 de Febrero
Sinopsis: Leandro, un adolescente de clase media, problemático y retraído, experimenta el camino de la transgresión y la delincuencia. Tiene la certeza de que su amigo Chachota lo involucró en una serie de atracos que lo relacionan con el "Gordo" Ovalle, un oscuro delincuente, a quien la policía lo tiene en la mira hace ya un largo tiempo. Ovalle intenta persuadir a Leandro y a Chachota a realizar un "trabajo" para él, con la intención de deshacerse del soplón.
 Mientras Leandro y Chachota actúan casi por inercia, el día transcurre, los jovenes intentan solucionar sus diferencias, pero la tensión entre ellos va in crescendo, quedando expuestas las diferencias sociales, clasistas y hasta xenófobas de algunos de los componentes.
La jornada se vuelve agobiante, la hora señalada para el atraco se acerca y sellará el destino de los personajes.
Entrevista a Cristian Barrozo

¿Cómo fue que surgió la idea de llevar esta obra al Cine?
El guión surgió a principios del año 2003, como un mediometraje debido a las preocupaciones sociales que tenía en ese momento,  no me  interesaba tanto el individuo como el grupo social y mi pretensión era realizar un retrato de la clase social más desposeída. El país recién estaba en plan de recomponer su frágil situación económica, pero había y todavía existe una gran porción de la población que no puede salir de esa situación crítica, en la que quedaron después de desfalco económico de la década del 90 y la crisis del 2001.
Inicialmente los personajes de “Lo que no se perdona” eran individuos que vivían en una villa de emergencia en los alrededores de la ciudad de Salta, el guión relataba una historia sobre jóvenes marginales, familia disfuncionales, delincuentes menores, pero al tiempo comencé a replantear las cosas y ese cambio en la perspectiva de la historia enriqueció mi mirada porque de pronto, Leandro, el personaje protagónico, en vez de ser el estereotipo de un personaje marginal, un paria de la sociedad, debía pertenecer a la clase media, esa misma clase a la que pertenezco  y que por lo tanto podía profundizar la mirada crítica hacia ella.
La devastación económica de la clase media salteña, llevó a una crisis moral de la cual le resulto difícil levantarse sobre todo siendo una sociedad tan tradicionalista. En ese contexto, la temática se hacía mucho más interesante. Salta es una sociedad conservadora y la clase media, la guardiana de esa moral se desplomo como un castillo de arena después del estrago producido por la crisis.
De esta manera,  estos elementos motivaron a narrar esta historia, y lo que en principio era un mediometraje se fue convirtiendo en un largo. Me interesaba mucho realizar un retrato de ese personaje y su entorno, la relación familiar, sus amigos y los vínculos que va creando con sus compinches en sus andanzas callejeras. El interés que despierta pasa por la manera en que se construyen esas relaciones en ese entramado social tan particular. El clasismo, el racismo y el machismo afloran en los personajes más impensados, en otros se revelan la hipocresía y el cinismo más descarados, lo más oculto de la condición humana emergen a la superficie y cala hondo en el espíritu de un adolescente, por lo tanto el guión de “Lo que no se perdona” es un pequeño drama sobre la inocencia quebrada.
 
¿Llevo mucho tiempo el armado de la obra y como fue la selección de los actores que la representan?
Debido a mi trabajo, fui técnico de cine durante 15 años, le dedicaba tiempo a la escritura entre rodaje y rodaje, por lo cual llevo un tiempo considerable. Cuando ya tuve una versión completa del guión, se lo entregue a una amiga guionista, Malen Azzam, para que me revise el material y me haga una devolución. Ella me propuso unas ideas y nos pusimos a hacer una reescritura, que nos llevó un tiempo más… Así que estuvimos 8 años hasta que conseguimos productores que presenten el proyecto en el INCAA.  Una vez presentado, pasaron 6 meses hasta que la preclasificaron y otros 6 meses hasta que nos aprobaron el crédito… después tuvimos que esperar otros 4 meses hasta que nos dieron la plata… o sea que pasaron 10 años entre que comencé a escribir las primeras líneas del guión y el primer día de rodaje…
Mientras esperamos la plata del INCAA, comencé a viajar mas asiduamente a Salta, donde se grabo la película, comencé a ver posibles locaciones y buscar gente para trabajar en la película en los rubros técnicos. Mi intención, había sido siempre trabajar con un elenco completamente salteño y la mitad del equipo técnico también de allá.
Una vez que mis productores, se asociaron con productores locales, surgió el nombre de Daniela Marinaro, para realizar el casting. Daniela es una asistente de dirección y directora de casting, que vive en Buenos Aires, pero es salteña. Así que juntos encaramos un casting de 3 días para conseguir en un principio al personaje protagónico, que es un adolescente de unos 14 años. A la convocatoria fueron mas de 300 chicos, y de ahí hicimos una preselección, pero no solamente preseleccionamos para el personaje de Leandro, sino del casting salieron los otros personajes adolescentes. Luego armamos diferentes grupos con los preseleccionados y fuimos haciendo distintas combinaciones, a cada uno de los chicos le entregábamos una escena del guión y le dábamos un rol que debía actuar. Muchos de los chicos carecían realmente de una experiencia actoral, eran pocos los que habían asistido a algún taller de teatro o habían actuado anteriormente. Entones me fui guiando más por intuición, que por otra cosa… grabábamos los ensayos y luego lo íbamos visualizando, y una de las cosas por la que fui eligiendo a los actores fue mas por su naturalidad ante la cámara.
El seleccionado para interpretar a Leandro fue Alvaro Massafra , un adolescente sin ningún tipo de experiencia, sobre el que recaía el 70% de la película… en un momento tuve miedo, porque si la actuación de Alvaro no era buena, la película se caía. Así que fue un riesgo grandísimo. Alvaro puso todo el esfuerzo y el resultado es muy bueno, por lo menos para mí… y también para el jurado de Festival Cine de las Alturas, que lo premio como mejor actor en una competencia latinoamericana, donde competían películas como “El abrazo de la serpiente” y “La patota” entre otras.
El antagonista de la película es el personaje de Gustavo, que lo interpreta Roly Serrano. Con el Roly todo fue mas simple. En principio porque yo al personaje lo escribí pensando en él, entonces cuando nos reunimos, entre esto y que la película se iba grabar en Salta y con un elenco salteño, el si fue inmediato. El Roly es salteño y le encanta viajar a Salta, visitar a los amigos… y además le gustaba el personaje que había escrito para él, un personaje complejo, oscuro y siniestro, que entre otras cosas tenía varios monólogos, uno bastante largo que eran 8 páginas de guion.
Con eso, yo tenía de alguna manera el contrapeso ideal. Un actor con mucha experiencia, que contrarrestaba la de los chicos.

¿Qué cosa o que sensación has sentido cuando termino la filmación?
Satisfacción. Por varias razones, por un lado, ver después de varios años de trabajo que ese guión, esta personificado por actores, que esos diálogos que escribiste se pueden escuchar, que estas satisfecho con el trabajo de la puesta en escena que hiciste… pero a veces también queda una sensación amarga, hay cosas que podrían estar mucho mejor o tal vez se podrían haber hecho de una forma diferente, si hubieses contado con mas tiempo o con un poco mas de plata… pero siempre va a prevalecer la satisfacción de un trabajo hecho.

Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta la filmación?
Nos cuenta la historia de Leandro, un adolescente salteño, hijo de una estructura familiar en crisis y al mismo tiempo lo es de una clase social en retroceso,  y en este contexto complejo tiene que crecer.
Él, y su madre Silvia, fueron abandonados por su padre, la falta de comunicación con ella, característica de los jóvenes de esa edad, sumando a la apatía o el descreimiento hacia los valores morales permiten que el límite entre el bien y el mal en Leandro sea difuso y así aflora lo más bajo de la condición humana.
De este modo Leandro se interna en este laberinto que incluye el desamparo, la violencia, la discriminación y el machismo, para desembocar en un pasaje cruel y repentino de la adolescencia a la adultez.

¿Cuál fue el mayor desafío, al momento de empezar a armar las distintas partes de la película?
El mayor desafío fue probarme como director de actores, básicamente porque era un área en la que no tenía ningún tipo de aprendizaje y además dirigir a actores adolescentes con poca o sin ninguna experiencia previa, fue bastante complicado

¿Contanos un poco como fue ese paso de ser técnico a la dirección?
Fue un largo proceso, comencé a estudiar cine a los 18 años, siempre pensando en dirigir… estuve en Cordoba 6 años en la UNC, y luego entre en la carrera de Fotografía del ENERC. Ahí en la escuela que depende del INCAA, choque de frente con la realidad. En primer lugar “la industria cinematográfica” estaba anclada acá, en Capital Federal… por lo menos es lo que pasaba allá, por 1999, después todos los ingresantes al ENERC eran potenciales directores y para llegar a dirigir una película de forma industrial fue, es y será complicado. Porque, aunque en la escuela de cine te entreguen un título de director, eso no te habilita ni a dirigir el tránsito. En principio tenes que armar tu propio proyecto, conseguir, aunque sea una entrevista con un productor (y eso se hace complicado inclusive para gente que trabaja en el medio), convencer al productor de que tu proyecto es buenísimo, para que lo presente ante el INCAA, puede llevar años… Cuando termine la escuela de cine era el año 2002 y básicamente necesitaba lo mínimo imprescindible para poder vivir, entonces tenía que trabajar … y era un momento complicado de la Argentina
Tuve que comenzar a hacer changas, después agarre pequeños trabajos en publicidad, refuerzo como eléctrico en algunas películas… pero en el tiempo libre me puse a escribir. Ideas tenía, la cuestión era si me daba el cuero para escribir un guión de largometraje.
Cuando la situación económica se estabilizo y se comenzó a producir mas películas en la Argentina, comenzó a florecer una industria, por lo tanto yo comencé a no tener tanto tiempo para desarrollar mi guión, pero me fije una meta… dirigir una película antes de cumplir los 40 años.
El estar en un set de filmación durante 15 años, me llevó a aprender mucho, así que a la hora de dirigir no me resulto complicado, a excepción de lo que te marque anteriormente: la dirección de actores.

Me imagino que después de estos años detrás de una cámara debe haber un tipo de películas que te gustan más que otras… ¿Cuáles son tus preferidas para dirigir?
Creo que mis gustos personales, van mas por lo cinéfilo, que por haber estado en un set. Obviamente mis gustos fueron cambiando con el transcurso del tiempo. De chico yo era un fanático de las películas pochocleras: Terminator, Robocop, El vengador del Futuro… pero cuando entre en la escuela de cine y comencé a ver el cine clásico norteamericano o a descubrir a distintos directores del cine europeo o asiatico, mi mirada se amplió y mis gustos cambiaron. Creo que se puede hacer un cine “comercial” con un mirada mas autoral, intentar encontrar un equilibrio.
Cuando comencé a escribir “Lo que no se perdona” mi influencia era el neorrealismo italiano, pero a medida que fueron pasando los años comencé a notar cierta influencia del cine asiático en lo que respecta a la puesta en escena. Pero no solo el cine te influyen, la literatura o el comic son otra influencia decisiva. El policial es un género que a mí me gusta mucho particularmente, no solo por las historias, mientras mas enrevesada mejor, sino también por las características de sus personajes y por los climas denso que se describen.
De hecho para mi próximo proyecto, elegí una novela policial con una trama compleja, y tiene todos los condimentos de una película que a mi gustaría ver como espectador. Entonces a la hora de elegir escribir un guión y desarrollar un proyecto pienso mucho en lo que a mi me gustaría ver en una oscura sala de cine.

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