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miércoles, 5 de abril de 2017

Entrevista a Guido Inaui Vega

presenta

Los Abuelos (o cómo el futuro nos llega a todos)


De Guido Inaui Vega

Estreno y Funciones
Fecha de estreno: sábado 11 de Marzo
Funciones: Sábados 19.30 hs
Teatro: Espacio Cultural Urbano
Dirección: Acevedo 460 (Villa Crespo)
Duración del espectáculo: 60 minutos









Entrevista: Guido Inaui Vega
Rol: Director y dramaturgo de “Los Abuelos (o cómo el futuro nos llega a todos)”

¿Cómo fue empezar a escribir la obra? ¿Cómo fue que surgió la idea de llevar esta obra al Teatro?
A veces uno no sabe bien de dónde surgen las imágenes o las ideas. A veces simplemente salen. Mi idea la empezar a “cranear” esta obra era la de contar la historia de 5 abuelos, que no se resignaron, que no son el estereotipo de “abuelito”, que tienen una vida, que son vitales, que no se rinden ante la vida ni la muerte, ni a una enfermedad. La pelean, como la peleamos nosotros durante la vida, pero ellos la siguen peleando. Porque, como dice el título, “el futuro” (ese futuro, la vejez) nos va a llegar a todos. Depende de cada uno el “cómo” nos llegue. Y el tema es que a ellos no les llegó como lo soñaban. No tienen un mango, y el club que los reúne se está viniendo abajo, y no tienen los medios para hacer nada.
Y así fue como empecé a escribir esta obra de abuelos, hijos y nietos. Y luego, paso siguiente, conforme un grupo y empezamos a ensayar.

¿Cómo armaste el grupo conformado al día de hoy?
Con algunos ya venía trabajando y el resto se sumaron a través de audiciones. Audiciones con mucha gente talentosa. Y así arrancamos.
 
¿Llevó mucho tiempo el armado de la obra y proceso de ensayos?
Particularmente el proceso de ensayos de esta obra sí llevó su buen tiempo, casi un año.
Debido a que los personajes de los “abuelos” los interpretan actores jóvenes, y fue una gran búsqueda y trabajo conseguir la corporalidad, los movimientos, los pensamientos y las reacciones de esos personajes. Todo el grupo es muy talentoso, y buenas personas por sobre todo, y eso hizo que pronto la magia diera lugar, y la actuación se luzca junto a la historia. Prontamente, después de mucha observación, de probar y probar, esos cuerpos fueron tomando vida, la vida de esos seres que protagonizan la obra.

¿Qué cosa o qué sensaciones te dejaron luego de la primera función y de la primera temporada?
Una sensación de un gran trabajo hecho que se notó sobre escena. Y también la satisfacción de que se logró conseguir climas y complejidad en las actuaciones. Pero también la certeza de que debíamos seguir trabajando para el reestreno, para sumar cosas, ideas.
Las funciones siempre son de gran aprendizaje. También se notó las ganas de más, de que la temporada del año pasado fue corta, y todo el grupo (y me incluyo) teníamos ganas de más funciones.

Básicamente, y sin contarnos el final de la historia, ¿Qué nos cuenta la obra?
La obra nos cuenta la historia de un club, de sus habitantes, de un país.
Cinco abuelos son los últimos visitantes de aquel club de barrio, donde vivieron sus momentos más felices, donde formaron una familia, donde vivieron casi toda su vida; sus esperanzas, sus tristezas, sus amarguras, y sus amores.
Ellos, y sus descendientes siguen visitando las instalaciones del lugar, su hogar. Pero el club se está viniendo abajo, y nadie tiene plata.
Los abuelos están incómodos con la realidad que llevan, no es el “futuro” que ellos soñaron, no es la vejez que esperaban. Aún la siguen remando, aún la siguen peleando. Y no les gustaría dejarles todos sus problemas, deudas y frustraciones a sus hijos, a sus nietos. Entonces, ¿qué hacer cuando se está atado de manos y pies, cuando ya no se es parte del “sistema productivo”?
Otra de las preguntas que rondan la obra es: ¿qué seríamos capaz de hacer por un futuro que no vamos a ver?
El resto (y hay mucho más)… es la obra.

¿Cuál fue el mayor desafío, al momento de encarar el proyecto?
El mayor desafío fue lograr que cinco actores se transformen en cinco abuelos. Pero no el estereotipo fácil que hasta el más alejado del mundo de la actuación lo consigue. Un abuelo hecho y derecho, con matices, complejos, con historias, y con muchos secretos.
Ese fue el primer y mayor desafío. Y por lo que se ve en el escenario, se logró con creces.

¿Qué aprendiste (o seguís aprendiendo) en este proyecto y por qué la gente debería ver su obra?
Aprendo que vale tomar riesgos, que las “ideas locas” valen la pena. Que con esfuerzo, pasión, garra y talento, todo es posible. Que cuando las cosas cuestan más, así debe ser, algo hay que aprender. Que hacer teatro es y sigue siendo hermoso cada día, cada ensayo, cada función, cada noche. Que es posible hacer una obra “grande” como ésta en el “independiente”, absolutamente off.
Que no nos tenemos que olvidar de los abuelos, y de los chicos, que lo sociedad está patas para arriba. Que se le da más tiempo y energía a pequeñas estupideces y menos a quienes más saben o más historia tienen para que aprendamos, los queridos abuelos. Que el tiempo muchas veces es igual al amor. Y que hay que dedicarle más tiempo y amor a los “excluidos”, a los “no-trabajadores”, a los “no-útiles” según la gran parte de la sociedad: los chicos y los abuelos. Ellos son pasado+futuro = presente. Ellos son los que hicieron y van a hacer la diferencia, y que valga la pena un país, una sociedad, un mundo.
La gente debiera venir por todo esto, por lo bella que es la obra. Lo cómico + lo emocional. Hay que recordar qué es lo importante, porque a veces tantas lucecitas de colores, tanta tecnología, tanta televisión, nos hace olvidar de lo verdaderamente importante: las personas que tenemos al lado, que nos acompañan. Ellos lo son todo. Y ésta obra lo recuerda, pone el énfasis donde nadie lo pone, donde hay que ponerlo. Y dónde es necesario mirar.

Después de años en el teatro (entre estudio, escribiendo y dirigiendo), ¿qué tipo de obras y qué obras son tus preferidas para actuar y para ver?
Las que valgan la pena, las que hagan reflexionar y movilicen al espectador/lector, las que sean bellas, sensibles, particulares, únicas. Las que tengan un contenido que pueda modificar a cada persona que la vea/lea. Las que nos hagan soñar y nos hagan imaginar un mundo mejor, pero un mundo posible y hecho por nosotros mismos. La que nos marque los errores de las actitudes y acciones que hicimos naturales (la incomunicación que crea tanta comunicación, por ejemplo. Miren a la gente caminar en la calle, ya no mira hacia adelante, mira a sus celulares/tecnologìa).
La que nos modifique, y la que una vez que pasamos por esa experiencia (leerla o verla), no seamos los mismos y nos haya marcado para siempre.
Las que nos permita seguir haciendo teatro.

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