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jueves, 18 de agosto de 2016

Entrevista a DANIEL TEVELES

¿Cómo fue que surgió la idea de llevar esta obra a escena?
Durante un viaje, estaba leyendo una revista donde hablaban sobre La Luz de un Cigarrillo. Tiempo después, ya en Buenos Aires, estaba buscando libros teatrales para llevar a escena y me acordé de esa publicación. Había algo en esa nota que atrajo mi curiosidad y me contacté con el autor, Marco Antonio Rodríguez. Me envió la obra a la brevedad y cuando leí el texto me movilizó. Soy lector y me gustan aquellos textos que despiertan mi imaginación, que me generan esa sensación inexplicable que es la movilización. Mientras leía la obra me surgían ideas de cómo llevarlo a cabo y podía visualizar la obra y había una voz en mi cabeza que me decía que este es el texto que tenía que llevar a escena. Es una obra que te llega al corazón y me conmovió. Una vez leída, empecé ha pensar en la misma, a desarmarla. Al analizar las temáticas que toca y me di cuenta que son tópicos que siempre me interesaron: la inmigración, las raíces y la identidad. Son cuestiones que para mi contienen mucha actualidad y que a mi personalmente siempre me atraparon. Creo que todos en algún punto en la vida nos preguntamos quienes somos, qué queremos, qué deseamos, dónde estamos parados y todas esas cuestiones están en ebullición en los personajes. Me encanta que la obra sea tan visceral, los deseos de los personajes son tan opuestos e intensos que explotan en escena y en papel. Esta obra tiene escenas de mucha belleza y sensualidad, imágenes que me conmueven desde su gestación y desde mi imaginario. Para llevar acabo este proyecto, hubieron muchos muchos obstáculos Pero al fin está en escena. Ojala todo el trabajo pueda servir.

¿Cuál fue el mayor desafío al momento de empezar a armar las distintas partes de la obra y cómo fue la selección de los actores que la representan?
La selección de los actores es un importante escollo. Yo tenía diferentes imágenes en mi cabeza, un ideario de los personajes y buscaba que los actores tuvieran ciertas características particulares. Los personajes de la obra requieren una energía determinada y constante. Las transiciones por los cuales atraviesan los personajes son muy cortas y puede agotar a los actores,
y al director que se mete en cada uno de ellos.
Por otro lado, me preocupaba el tema de la voz y el acento. La obra dura casi dos horas y quería que los actores tengan un caudal de voz importante y más importante que lo pudieran sostener durante toda la función hablando con acento dominicano. Para lograr el acento, los actores debían ya tener una musicalidad propia, un buen oído y ganas de trabajar.
El tema del acento fue uno de los mayores desafíos de la obra. Cada actor tenía que encontrar esa tonalidad y mantenerla durante toda la obra. Para ello se trabajó con asesores lingüísticos. Un amigo mío, que es actor, me introdujo a Vicente Santos. Luego, por viaje a conocí a Vicky Apolinario y Lupita Made, actrices de origen dominicano. Los tres nos ayudaron con el acento y trabajaron con nosotros en el mismo. La idea era que pareciera lo más natural posible. A su vez, utilizamos vídeos, (películas, cortos, programas de tv, etc), todos hablados con acento dominicano, para poder acostumbrar al oído. Todo este trabajo se dio en un tiempo relativamente corto y fue un trabajo intenso. Trabajaba con el actor, desde dos ángulos distintos, desde el acento y la emoción. Crear el personaje de adentro hacia afuera y que no resultara ficticio. La elección de Luz fue muy difícil. Está llena de matices, es un personaje muy complejo .Yo tenía en mente a una actriz para Luz, Gaby Barrios, pero para cuando empecé la selección de actores, no se dio por cuestiones varias, recién al final Gaby se pudo incorporar. Con Julio Cesar, el personaje hijo de Luz, la selección fue instantánea. Orlando Alfonzo fue al primero al que vi y no lo dudé. Y la tía Divina (Mirna Doldan) fue bastante complicado, pero mucho menos que Luz. También están Lydia la cubana (Lucia De Vita) y el espíritu de sincretismo (Raga Hernández).
Por otra parte, otro de los grandes desafíos de la obra fue la adaptación de la misma. Cuando concibo un proyecto teatral, necesito apuntalar los aspectos del texto que quiero contar, recrearlo de acuerdo a mi propia mirada, desde mi concepción estética, pero sin perder la voz del autor. Por otra parte, tenía que considerar que la obra fue escrita para el público norteamericano. Y se tenía que orientar y adaptar la obra para el argentino, completamente diferente al primero. Le agradezco infinitamente al autor, porque me permitió realizar esos cambios. Marco Antonio estuvo para el estreno y su aceptación a mi propuesta fue un gran alivio.

¿Cómo se identifica nuestro público?
La obra toca temáticas como desarraigo, la inmigración, la identidad nacional, la identidad sexual. Temáticas en la que muchos se pueden sentir identificados. La búsqueda y las preguntas que se realizan los personajes, la podemos ver en nuestras propias vidas. En algún punto nos preguntamos, quién somos, adonde vamos, que queremos de nuestra vida. Es más, para mi la sensación del no pertenecer o sentirse excluido, no sólo se limita a cuestiones de inmigración u orientación sexual, son cuestiones en las que todos nos podemos identificar y que también plantea la obra

¿Qué sensación tenés ahora que ves el resultado de la obra terminada?
Me siento feliz por los logros No fue un camino fácil, pero no desisto fácilmente. Amo esto con pasión y eso te sostiene. Creo que realizamos un trabajo serio y digno, investigamos mucho y le dimos el 100% de nuestra dedicación. Aún seguimos con ensayos para evitar desajustes por repetición y seguir mejorando el acento con nuevos asesores. Seguimos intentando mejorar y crecer. Estoy muy orgulloso de ver este proyecto, de ver el resultado y la respuesta del público.
Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta la obra?
Homofobia, machismo, raíces, inmigración identidad sexual y nacional. Luz, una campesina dominicana inmigrante en Nueva York, espera en casa a su hijo Julio César quién regresa de Dallas después de 5 años, para asistir al velorio de su padre.
Julio César es homosexual, decidió ser actor en contra de la voluntad de su madre y necesita desesperadamente aclarar su pasado, su origen. Luz es profundamente machista, reniega de su país, de su familia. y nada de lo que deseó para su hijo se ha cumplido .En medio de esta compleja relación madre – hijo, aparece Divina, hermana de Luz. Una mujer orgullosa de ser dominicana, amante de la música, la comida y los hombres. Divina perdió a su hijo Albertico en un accidente aéreo y vació ese amor de madre en su sobrino. Durante dos noches, esta familia intenta reencontrarse con un pasado lleno de secretos, prejuicios y dolor.
Una testigo del conflicto familiar es la vecina y compañera de soledad, la cubana Lydia (Lucía de Vita) que aporta notable sensualidad a las escenas. La protagonista es un personaje muy complejo. Ella llegó a Estados Unidos buscando un futuro mejor, pero nunca terminó de adaptarse e integrarse a la sociedad. Por un lado, critica su dominicana natal, no la quiere volver ver pero aún cocina sus sabores, escucha su música, baila sus ritmos. Se siente desilusionada en su vida, no termina de pertenecer a ningún lugar, tiene su greencard, sus varios trabajos pero sabe que no es Americana. No es de aquí, no es de allá. Julio César y Luz, son dos personajes que no terminan de encajar, de pertenecer. Los ideales de esta madre dura , de lo que es ser Hombre en el imaginario de esta madre, tan conservadora, son inobjetables para ella, contiene estrictos juicios de valor. El hijo no entra en los ideales de su madre y le oculta su verdadera persona, no comparte su vida con ella. La madre quiere participar en la vida de su hijo, pero ella misma se ha puesto las barreras en su relación con su hijo. La obra muestra la relación de estos dos personajes que buscan aceptación, ya sea de una madre, de una hermana, de un hijo o de uno mismo con la sociedad.

Me imagino que como amante del teatro debe haber un tipo de obras teatrales que te gustan más que otras… ¿Cuáles son tus preferidas si tuvieras que dirigirlas?
El teatro formo parte de mi vida, desde muy pequeño .Amo los textos clásicos, de la tragedia griega a la dramaturgia del neoclasicismo como ejemplo Shakespeare o Moliere. También tengo una gran admiración al teatro épico de Brecht. o del naturalismo(Chejov), obras del teatro moderno ,contemporáneo,etc. Es imposible decir cuál es mi preferido o cual me gustaría dirigir..Hay textos que al leerlos , dejan sus huellas y me dan la suficiente capacidad asociativa para crecer,cierto vuelo , y enriquecen el lenguaje teatral. Los textos que son solo ejercicios intelectuales , “esnobistas ”, no me gustan.
Sino como un todo. Donde al leer una obra surja esa concepción estética, que luego pueda ser sostenida con el trabajo actor espectador , me permitan mostrar su belleza poética. .Llevar al espectador donde el quiera ir, con la emoción, sin darle explicación previa, que lo subestime
 Pero que el espectador trabaje y mucho..Ni didácticos ,ni obvios y o lleno de moralinas.Hay textos que fueron escritos y hoy son viejos, no perduran Requieren de una profunda adaptación Los temas son siempre los mismos porque la condición humana es la misma.(envidia,poder,amor,etc)
Pero los cambios culturales están . Amo el musical desde siempre,y la opera . Me gustan aquellos donde los deseos de los personajes sean muy opuestos e intensos ,viscerales .Los textos
que busco son en general con
fuertes desafíos a sortear
Es un aprendizaje salir de la comodidad .
. La Luz de un Cigarrillo es un ejemplo de todo esto

DANIEL TEVELES

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