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domingo, 30 de julio de 2017

Padre Patria (Crítica)

presenta

MÁS ALLA DE LOS LÍMITES
“Padre Patria” es la nueva apuesta de Paul Caballero, que luego de “Crápulas” vuelve  a lograr su cometido: inquietar al espectador prácticamente durante toda la pieza.
 ¿Es el bien y el mal que se están enfrentando? ¿Es una suerte de pastor “educando” a su cordero descarriado? Julián Outeda, el chico vestido de blanco, sin nombre,  que es sometido por la fuerza intransigente de Francisco Mainella, de un impecable negro que lo castiga y humilla. “Por levantar la voz estás preparado para enfrentar el mundo?”. Entonces, este hombre prejuicioso y dominante lo está educando para que pueda salir al mundo? Jamás sabremos sus intenciones.  
Juegos macabros de palabras como “familia” y “malicia”; un círculo luminoso en el suelo a modo de barrera, golpes, desnudos, oscuridad; todo eso forma parte de “Padre Patria”. Por momentos produce escalofríos; por otros hasta una ternura que estremece.
La dirección de Caballero es impecable y las excelentes interpretaciones de Outeda y Mainella son la clave de este drama. Juntos logran un clima perfecto. Son dos piezas de ajedrez enfrentadas. Sus miradas y silencios son aún más inquietantes que la violencia de sus palabras. Esas miradas justamente le dan  brillo al espacio; sí brillo, a pesar de la oscuridad reinante en todo el ambiente.
No es casual el contraste de colores en el vestuario ideado por Natalia Queirolo: el yin y el yang del taoísmo que representa esta dualidad de dos fuerzas que, a pesar de ser tan visiblemente opuestas, necesitan complementarse de alguna manera para poder existir. Se pelean, se abrazan, se odian, se necesitan …
A veces la vida es eso: el miedo a salir al mundo o el terror de que el otro pueda subsistir en ese mundo sin nosotros. “Hay un tiempo para cada cosa; siempre ha sido así y siempre lo será”, escribió Caballero. Para descubrirlo hay que acercarse los miércoles a las 22.30 al Teatro de Buenos Aires, Rodríguez Peña 411.         
Crítica: Laura Calle Rodríguez

Ficha Técnica:
Dramaturgia y dirección: Paul Caballero
Actúan:
Francisco Mainella, Julián Outeda
Vestuario:
Natalia Queirolo
Escenografía:
Dany Casco
Luces:
Fran Cantó








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